Qué visitar en Marrackech




Visistar Marrakech significa andar por las calles de la medina, perderse por su inmenso zoco o saborear la tradicional comida marroquí en la plaza Djemma el-Fna. Visitar esta ciudad significa poder observar la esencia marroquí, siempre en constante cambio. la antigua belleza de la ciudad se conserva todavía hoy, con su olor a menta fresca, a las más sabrosas especias y el sonido de los encantadores de serpientes o el bullicio de su impresionante zoco, el más grande de todo Marruecos. Todo esto y mucho más es Marrackech, la capital del sur y el epicentro del turismo y la artesanía.

LA MEDINA, EL ZOCO Y LA PLAZA

Marrackech

La ciudad ofrece mucho que ver al viajero, pero sin duda, uno de sus principales puntos de interés es la medina, con su inmenso zoco y su preciosa plaza Djemma el-Fna.
Perderse por la medina es algo muy habitual, pero esta, a diferencias de medinas tan grandes como la de Fez, no entraña ningún riesgo. Al perderse por sus callejones, el viajero encontrará tiendas de los más variados productos, así como puestos de comida donde sirven la tradicional sopa de caracol, o , atraído por el intenso olor de la menta, llegará hasta algún puesto de hierbas.
La plaza Djemma el-Fna es la plaza a la que conducen las callejuelas de la Medina. Se trata de una plaza muy concurrida que puede abrumar a quien la visita por primera vez. Pero sin duda es un lugar mágico, en el que es difícil detenerse poco tiempo. Por la mañana la plaza está llena de puestos de zumo y de frutos secos. Por la noche malabaristas, magos, encantadores de serpientes y cuentacuentos se reúnen en esta plaza declarada recientemente Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

LA KOUTOBIA
Es el monumento más famoso de la ciudad. Se trata de un minarete que mide 70 metros de altura y que es, junto a la Giralda de Sevilla, uno de los minaretes almohades más importantes y mejor conservados. Está ubicado en un buen lugar donde pasear, al sudoesete de Djemma el-Fna. Se puede ver desde varios kilómetros de distancia.

JARDIN MAJORELLE. (Entrada 30 mad).

Diseñados por Yves San Laurence y propiedad de su fundación, estos jardines contienen las cenizas del

jardines

célebre diseñador. Cañas de bambú, cactus mexicanos o plantas de aloe vera forman este bello lugar ideal para descansar un rato del bullicio de la medina. En el interior hay un museo de arte islámico que exhibe joyas y prendas de vestir bereberes. Los tonos azul eléctrico de los edificios dotan al lugar de un toque chic.

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